sábado, septiembre 09, 2017

Humo: sensaciones de 2017

Madrugar. Madrugar demasiado. A las 3 a.m, a las 4 a.m. Hoy fue a las 5 a.m. No hay muchas razones. El silencio ahora es abrumador. Llega el papa a Medellín (el día que escribo esto es el 9 de septiembre) y un alto porcentaje de la ciudadanía parece afectada por la visita. Les sienta bien la visita. Es humo. Cambian por un momento, el momento que dura el viaje. La visita como influencia, la visita como influenza.

Esperar. Esperar demasiado. Cuando tuve en mis manos (es un decir ahora en tiempos del streaming) el nuevo disco de Anathema me sucedió lo mismo que con el de Katatonia. Nunca llegó la sorpresa. Fue una especie de ruta en plano, o mejor un tour de force, una tarea que hace imposible llegar al final. No lo disfruté. Llegué al final pero los discos me perdieron a mitad de camino. Fue humo. Una alta expectativa para quedarse con un par de canciones. La experiencia completa fue como un noviazgo terminado por WhatsApp.

2017 viene siendo un año interesante por lo complejo. En otros términos: las experiencias musicales de entrada son buenas, pero hay que esperar a tener un panorama completo para no sacar conclusiones apresuradas. Es algo así como estar contento porque regresa Cryfemal (en 2016 produjo ‘D6s6nti6rro’), pero luego ves a Ébola en vivo y se te quita.

Las sensaciones se extienden hasta lo más reciente de Septicflesh


El disco ‘Codex Omega’ es una extensión de ‘The Great Mass’ y ‘Titan’, las dos producciones precedentes de SF. En cierto punto el CO continúa ahondando en el estilema death/sinfónico, pero dejando lo sinfónico en un orden menos predominante y más atmosférico. El disco cuenta con una estructura que en su totalidad absorbe, no deja canciones aisladas y expresa en su conjunto un trabajo menos estilizado (para bien), algo que en su manera parece les preocupó de más con ‘Titan’ y su ánimo por la orquestación. La fórmula, eso sí, empieza a expresar cierto desgaste estético.

Con Belphegor es mejor ir despacio

Algunos de los avances que han brindado llevan a la conclusión de que en efecto sigue siendo Belphegor y que desde lo sonoro serán pocos los cambios. Eso no es malo per se, pero hace pensar que quizá las novedades sean realmente pocas. Así como a la fecha van 141 muertos alrededor del metal en el mundo (de acuerdo con MetalArchives.com): es simplemente eso, una realidad. Es lo que es. Es lo que hay. Punto.

Myrkur como estilo de vida

Sin prometer nada es mejor. Lo que hasta la fecha ha dejado conocer hace difícil hablar de una sola categoría, aunque ella se ubica en el black metal de entrada. Pero, ¿finalmente cuáles son los límites del black metal ahora? La producción contará con dos lados, lo que seguro mostrará dos ambientes. Esa especie de ambigüedad de este año, esa condición difusa de los tiempos. La indefinición como estilo de vida. Sea necesario decir el lugar común, mas no por ello menos relevante: el nombre del proyecto es Myrkur, que en castellano puede leerse como oscuridad. ¿Recuerdan a Burzum ("oscuridades") y el tránsito sonoro que hizo? Ahí les dejo esa relación, que no es baladí.

Chelsea Wolfe

Apenas si he escuchado lo más reciente de esta intérprete. Lo que deja ver sobre lo que será su siguiente álbum invita a lo mejor, pero es 2017. Además, su disco ‘Abyss’ (2015) no alcanzó a destacarse como sí lo hiciera con su ‘Pain is Beauty’ (2013). Lo que deja ver en el video de acá arriba es una muestra de su preocupación por la condición ambiental de sus canciones, una introspección tan sana como abrumadora. Pero es muy temprano para hablar de conclusiones. Es disfrutar lo que hay, lo que queda. Después se puede convertir en humo.

¿Cómo es posible que ahora nos conformemos con singles? ¿Adónde se fue el valor del disco completo?

Apenas es medio día y ya estoy hecho un lío acá escribiendo.

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