domingo, mayo 24, 2015

Paradise Lost y el nuevo pasado

De hoy más, ya conocemos su poder como conocemos el nuestro, de modo que no provoquemos ni rehuyamos con temor cualquier guerra a que se nos provoque.
John Milton

A Paradise Lost no le prestaba atención (digámoslo así) desde su ‘Faith Divides Us -Death Unites Us’, es decir, desde el año 2009. No me siento orgulloso de esa distancia, pues se trata de una agrupación que ha explorado estéticas y en cada una de ellas ha logrado hacer surgir componentes que quizá no sean nuevos pero que a ellos (los integrantes del grupo) les salen notoriamente bien. Por esa misma razón, lo que será su disco ‘The Plague Within’ (saldrá en junio de 2015) no es una novedad ni propone un nuevo resorte al ya amplío y escasamente abarcable escenario del metal, pero sí que conmueve. Conmueve, sí; escojo esa palabreja no como parte del fenómeno retro, al cual fácilmente se me puede relacionar por ser parte de los ahora conocidos como “adultos contemporáneos”. Conmueve, decía, porque escuchar esos tempos, esas voces, ese estado catatónico acompasado de un cierto ambiente minimalista me resulta fuerte, áspero, revitalizante, introspectivo. Todos esos términos, les propongo, entran en ese metarrelato que se construye con la expresión CONMOVEDOR.



Conmueve porque cada fibra parece estar en su lugar. La voz, profunda, evoca pasajes familiares “Before us the King”; así como pasajes cómodos que no hacen más que parte de la memoria “As lifeless hearts sink”, y también aquellos que ya son miseria “You wish to die” para todos “A light no one sees”.

Cada título de este disco parece compuesto para ser descompuesto. Pero la disección no sería una tarea sencilla. “No Hope in Sight”, tema con el que abren esta nueva producción, parece una mezcla más cercana al recorrido ya familiar de PL, aunque no por ello deja de ser igualmente contundente. El solo título dice mucho de lo que estaba en las cabezas de estos británicos con ya casi 30 años a cuestas: Sin esperanza a la vista (quizá mi traducción no suene tan poética ni enérgica y fatalista como puede serlo en inglés) encierra un mundo de desahucio y convicción ante los ojos. Los años que pasan y las palabras que se convierten en declaraciones que seguro escapan a la interpretación.



Este disco no es más, y ni se les ocurra pensar que menos, que las demás obras de PL. Es el resultado, fehaciente, de su trasegar; es, así quiero verlo, como una gran acumulación de experiencias. En parte posee un “Return to the Sun” (no es gratuito que cierren con ese título generoso con la historia) y un ineludible tajo de “Victim of the Past”; es un verse en el espejo para darse cuenta de lo hecho y la necesidad de reconocerse “Punishment Through Time”, de “Cry Out” (pero con voz gutural).

No es una ilación desesperada o azarosa sino deliberada. Presten atención a las letras, sí, pero también a las notas y a la afinación y a los tonos de las guitarras; escuchen con atención la sencillez de las baterías, que no son planas sino ajustadas, precisas. Es como si todo con Paradise Lost retornara a la idea base que los rige desde su constitución con John Milton encumbrando la gesta; una especie de regreso a la génesis mediante un giro espiralado que por supuesto no los lleva al punto cero, sino que les permite pasarlo y, de una manera críptica, ubicar un nuevo suspense de su original doom/death que atrapa y, claro que sí, conmueve. Conmueve desde hoy hasta las raíces de la experiencia (ya cada quien sabrá dónde ubicarla).