lunes, julio 29, 2013

La feria se viste de ¿metal?

¿No es un chiste? ¿No es una ironía? ¿De verdad? Es un chiste, una ironía, una contradicción rocambolesca. Francamente espero que solo sea un chiste mal planteado. De entrada el pie de lema desconcierta cuando se lee "LA FERIA SE VISTE DE METAL". Carajo, ¡en qué nos equivocamos! 

La domesticación de la música al participar en los denominados eventos de ciudad, en especial la "Feria de las Flores", deja mucho que desear. Preciso: la domesticación del metal hecho en Medellín toma unos visos que bien pueden recordar las constantes manifestaciones de la muerte del autor, salvo que acá nos encontramos con la desparpajada desaparición del sentido base de la configuración del rock y el metal: la oposición. Señoras y señores, esto se domesticó.

Ese paso era fácil de esperar del rock blando que se cocina desde lustros atrás en Colombia. Unirse a los escenarios del vago entretenimiento, en los que el vallenato y otras músicas populares caen tan bien junto a la cabalgata, los carros antiguos y el mucho guaro. Se ha cedido mucho en la estética. Ahora resulta que los espacios como dicha feria han cedido ante un género que se ufanaba de tener sobre sus espaldas conceptos grandilocuentes pero ahora manidos, simples clichés para la venta: la autenticidad, lo real. Huir al falso y al casposo, al fake, a la copia, a la imitación. Palabras todas que ahora suenan a añejo.

En algún momento de la historia, en el metal fue importante la construcción bajo la etiqueta underground. Lo recuerdo bien, esa palabra significaba mucho. Es interesante ese movimiento hacia lo que se ha denostado, hacia el mainstream, hacia los eventos de carriel y de ruana.

Desde cuándo un buen concierto de metal se promociona con "Vamos a abrir la feria". En qué momento caímos en el más penoso de los círculos dantescos para decir "Que no te lo cuenten… hay que vivirlo". Y el más inhóspito, y por ello más lamentable, "La feria se viste de metal".

Las bandas que harán parte del concierto (hablo del Metal Invasion Fest) sí que valen la pena, eso no lo pongamos en duda. Eso sí, qué pifia de promoción. Ay, ombe.

Yo iré por la música, por supuesto, no por ninguna feria ni ningún pie derecho en ningún lugar. El metal ha sido outsider, aunque ignoro desde cuándo es oficial y empezará a ser patrocinado por Familia, Bavaria, Nike. ¿Se imaginan? "El concierto de metal más oscuro del mundo es llevado a ustedes gracias a betún El Carnero" o "Los siguientes 45 minutos de death metal son posibles gracias a Funeraria Obregón".

Qué lejos estamos del goce necrofílico.