lunes, noviembre 05, 2012

Imitación, copia o influencia


La reiteración de sonidos, la vaga impresión de ya haber pasado por ese campo sonoro, es una reflexión que por lo menos en Colombia no ha sido considerada con suficiente juicio crítico.

Los estilemas serían el componente correcto que hace posible identificar dónde se afincan los elementos de algo que podemos nombrar como género. Pero, ¿qué sucede cuando sabemos que no es la forma la que se reitera sino el conjunto tono, melodía y tiempos, cuando sabemos que todo ello se mueve a la par con otras interpretaciones ya escuchadas, ya conocidas?

Pues bien, el asunto es bastante fácil de dirimir cuando no se tocan sensibilidades por cercanía, por eso me hago a ejecuciones foráneas, así ustedes hacen luego su interpretación desde el orden nacional.

Desde el clásico movimiento de caderas de Elvis Presley, pocos se han atrevido a endilgarse la creación de algo que sea necesariamente único. Pero como lo nuestro no es el baile, desde el metal podríamos hablar de parámetros que nos ayuden a identificarlo como tal. Me explico:

Decir que Sculpture (Portugal) estuvo influenciado por el Anathema del ‘Pestecost III’ y del ‘Silent Enigma’ sería un vago eufemismo que no logra captar la realidad; lo que hay que indicar es que Sculpture básicamente copió lo que hizo Anathema entonces, lo que convierte la banda en una imitación, en una suerte de extensión de los británicos. Basta con escuchar unos segundos el ‘Like a Dead Flower’ para reconocer la voz, las guitarras, los tiempos, los ritmos, las melodías y las armonías de Anathema, pero desde Sculpture. Y es ahí precisamente donde, pienso, se encuentra la delgada línea que separa y que no debería unir sino ser rechazada: cuando usted puede confundir si escucha un grupo u otro es porque algo ha fallado, es porque hay un autor y hay un copista, un creador y una sanguijuela.

Caso semejante podemos encontrar en bandas de variedad de géneros, y en todos ellos podemos identificar la reiteración de ese juego de sombras. Ahora otro caso, pues esto no es ajeno a grandes grupos como The Clash, el cual se puso en tela de juicio por la canción “Should I stay or should I go” (1982) porque sus ritmos eran más que similares a los usados por The Sharks en “Sophistication” (1974), aunque difícilmente podemos decir de manera puntual que se trata de un plagio. Ahí la línea no es clara, pero el asunto cambia si hablamos desde la influencia.

Vi recientemente 3 capítulos de los que podríamos llamar un documental corto con vidas paralelas de 3 músicos del black metal: Jeff Whitehead (Leviathan), Russell Menzies (Striborg) y Scott Conner (Xasthur). El título es de por sí ilustrativo: One Man Metal, donde se rompe de entrada el canon de grupo y nos ubica en las posibilidades técnicas de la actualidad. Allí el entrevistador nos deja conocer las características personales, dramáticas y técnicas de 3 hombres reconocidos por sus sonidos desde esta línea. Eso sí, se trata de un BM que no se quedó en los patrones estéticos de quienes han escuchado (Darkthrone y Bathory, digamos), lo que hace posible que su sonido no sea necesariamente una sombra de lo hecho por sus antepasados o entre ellos mismos; es decir, esos sonido iniciales se convirtieron en verdaderas influencias, hicieron posible llevar sus creaciones por fuera de un escenario que nos resulta común, aunque siga siendo black metal por condiciones sonoras que no vale la pena enumerar pues las sabrán de sobra.

Pero esa posibilidad de apropiarse de una forma y explorar con otras modalidades no siempre da resultados que a todos agraden. Con el depressive black metal uno puede o no sentirse identificado, pero considera que sigue siendo parte del metal mismo. Sin embargo, hay otras expresiones que generan grandes dudas; Dr. Acula es uno de ellas: con su exploración (influencia) desde el death metal y algo de grind, junto a un metalcore con testosterona, le puede llevar a considerar que es mejor quedarse con las cosas como estaban en el comienzo, aunque el asunto empiece a volverse repetitivo. No es un asunto terminado, aclaro, pero hace parte de la discusión.

Adenda: no puedo dejar de pensar en Etnocidio y tener la imagen de Masacre. Así como no dejo de pensar en Witchtrap y acto seguido se me vienen a la cabeza Exumer y Possessed. Pienso que a veces es importante tomar distancia, así evitamos que el sonido, por lo menos, se convierta en un cliché o termine por asumirse como un necesario reciclaje. Además es importante evitar la nostalgia, de lo contrario estaríamos con el mismo tipo de música y movimientos de los tiempos de Presley; por más vulgares y satánicos que fuera considerados en ese entonces, ahora no son más que pasado, el recuerdo de un momento.