martes, octubre 09, 2012

30 años del metal en Medellín. ¿30 años del metal en Medellín?



Si de festines vamos, bien se pudo tener como referente el nacimiento de Parabellum en el año 1983. Pero no fue así. El metal en Medellín no nace con Parabellum, como tampoco murió con (o por) él. Pudo llevarse a cabo con uno de los primeros grupos de la new wave of british heavy metal, Carbure, pero para eso nos tendríamos que devolver hasta 1980 y el 2010 ya pasó. En pocas y más certeras palabras: difícilmente nos pondremos de acuerdo sobre este tipo de dilemas, pero que tampoco se nos tome por tontos.

Si la elección se hace porque para entonces se tiene conocimiento de que existían parches (las recordadas “Notas”), ¿por qué no dejamos de conmemorar la Batalla de Boyacá todos los 7 de agosto y comenzamos a considerar el día en que se comenzaron a armar esos señores? O en términos más cercanos: no consideremos siquiera 1969 como el año del primer alunizaje con nave tripulada por hombres sino el día en que Armstrong y los demás comenzaron a prepararse: igual da lo mismo el acto (para nada simbólico), lo importante es la tarea (bastante simbólica).

Quienes nos hemos cuestionado por semejante vaguedad, no dejamos de caer en lo mismo: ¿en qué estaban pensando los organizadores de Altavoz cuando resolvieron que eran 30 años del metal en Medellín? O lo que es aun más complejo, ¿en qué se basaron para llegar a tal determinación y por qué la Alcaldía de Medellín dijo: vamos, en vos confío? Yo sé. Me van a decir que eso es poca cosa, que uno se pega de pendejadas (bajita la mano), pero para quienes encontramos en la historia un peso sustancial para lo que somos ahora, no es un asunto menor.

No deja de verse allí un ánimo simplón y ramplón. Simplón porque seguro se convierte en el factor determinante que avala la traída desde Inglaterra de uno o varios periodistas de la revista Metalhammer; y ramplón porque hay un ánimo de reconocimiento a partir de una distorsión. Es válido que quieran que tanto el evento como la ciudad tenga eco en otras geografías, pero a costa de qué. No creo que sea necesario inventarse que el metal cumple 30 años, pues en ese gesto nostálgico no se está reconociendo nada. O bueno, que a la ciudad llegó una música que ha llegado diferentes sectores del mundo. Pasemos eso por alto, pero ¿qué significa eso para la gente de Medellín?

Cuando hago el ejercicio, quizá irrelevante, de pensar qué hito puede resultar notable para que hablemos de metal en Medellín, se me aparece uno: la Batalla de las Bandas. Acá, considero, lo importante no es una banda, tampoco lo es el concierto en sí mismo, es lo que representó para Medellín ese quiebre: la agresividad vs. la técnica, perturbar el oído vs. agradar al oído, la crudeza vs. la sutileza. La fecha es 1985, pero para ello tendríamos que esperar 3 años. Y yo, por mi lado, no tengo afán. Y menos lo tengo cuando de chabacanería se trata, pues este tema es para muchos algo serio.

¿Cuándo dejaremos de tomar la música como algo banal, como simple entretenimiento? Altavoz debería comenzar a considerar, por fin, contar con asesores para su realización, pues lo que se está invirtiendo en él no es poca cosa para que se haga con semejante improvisación.

Y por último, parece que la definición arbitraria de los 30 años del metal ha sido bien recibida en Medellín, según el conformismo ambiente que se deja apreciar. Tan cándidos, dicen 30 años y se espera que simplemente se asuma. La desparpajada candidez cultural hace su aparición una vez más.

6 comentarios:

Patricia Valencia Estrada dijo...

Hablar de la historia de manera tan vaga deja ver una irresponsabilidad absoluta y una falta de respeto por el conocimiento y la academia, y después se rasgan las vestiduras porque no se les tiene en cuenta, porque no se les toma en serio. Lo vago es la base con lo que se construyó el objetivo, donde las frases posmodernas dejan entrever que la música (el arte) es un asunto de amiguismos, "tan bueno que pasamos". Ni siquiera hicieron un pequeño ejercicio de historiografía.

Caos Prosaico dijo...

Señorita Patricia Valencia, le cuento que si alguien tiene derecho de hablar sobre la historia del metal en Medellín, son los señores de Melodías en Acero, los cuales llevan muchos años, incluso mas que Altavoz trabajando por la escena, y entre sus logros no se encuentra nada mas, ni nada menos que el premio Simón Bolívar por su "Historia del Metal en Medellín", el cual no fue un trabajo hecho a la ligera, sino un proceso de investigación y recolección de fuentes que hasta hoy día es el documento (audio) mas certero sobre el tema. Aquí le comparto el enlace para que se entere un poco, saludos. http://www.youtube.com/watch?v=mKEO6kIHsjU

Juan Camilo Arboleda Alzate dijo...

Dejo el comentario que hiciera Pablo y que suprimí sin querer:

En concordancia con lo planteado por el autor.
Nos quieren meter el dedo en la boca con esa vaina de los '30 años'.

Recuerdo que la nueva directora del Altavoz había dicho algo así como que 'traerían a la mejor banda de metal del momento.' ¿Será que si es para tanto? Yo por lo menos no le veo mayor atractivo a este festival por venir.

Saludos.

Radio Metralla dijo...

No hay de qué preocuparse. Ya veremos cómo la desparpajada candidez cultural hará su aparición una vez más en tres años, cuando se conmemore desde la institucionalidad los 30 años de la Batalla d elas Bandas. Y la candidez llegará a tal punto que bien podrán bautizarla como "Batallas de las Bandas II" o algo por el estilo.

Anónimo dijo...

el metal en medellin es una utopia para el resto del pais, se murio con el egipto uno de tantos ejemplos, y agonizantes melodias marcadas en hard core y punk de sus grupos representativos de los 80´tas, actual mente es solo historia, no se puede vivir toda la vida de ella ni vanagloriar de haber estado presente, a quien se pretende engañar?.
actualmente las bandas rean en lo mismo, no aportan nada original y lo peor que dejan que cosas asi ocurran, solo les importa tocar y ya salio para las fotos de facebook, myspace etc.
esto esta muerto señores, el radicalismo de antaño quedo en documentales y fotografias a blanco y negro, los que vivimos en estos tiempos no debemos soportar esta farsa de festivales de medio pelo, si queremos metal con identidad deben realizarlo persona que tienen una ideologia clara y no personas que se alimentan de la historia con unos centavos de la alcaldia.

Juan Camilo Arboleda Alzate dijo...

Ya veremos de qué múltiples maneras sigue imperando la improvisación y el desconocimiento. Hace un tiempo mencionaba que precisamente el metal (tal y como muchos lo conocieron y el significado que le dieron entonces) ha muerto. No existe una sola forma de entenderlo, pero difícilmente lo entenderán quienes no indaguen para conocerlo y quienes quieran vivir de la nostalgia. Allá cada quien.
JCA