domingo, agosto 26, 2012

En busca del metal perdido


En medio de la ventolera musical que trae no solo el creciente número de producciones sino la facilidad con que se copian las mismas en internet, es prácticamente imposible dar a vasto y es mejor decir: eso no lo he escuchado. A esto se ha sumado también la aparición de propuestas que pescando de manera oportunista en los buenos momentos pasados, siguen “creando” géneros; el más reciente: vest metal.

Escuchar lo que hace ahora Castle es un verdadero oasis de tonadas tranquilas para oídos longevos o que acostumbrados al cartesianismo de occidente sienten placer a través de los riff medio stoner medio doom y rock psicodélico de fácil digestión. De los norteamericanos hay que destacar esa voz femenina que en nada trata de parecerse al tono operático y la estética proustiana del gótico o el metal sinfónico. Está más cerca del mismo Ozzy Osbourne en sus tiempos y los tonos, sin ignorar las estética del video ‘Corpse Candles’, en el que dejan ver altos contrastes que mezclan la oscuridad con colores vivos y efectos que remontan a los clásicos calidoscopios. 



Undersmile es también algo reciente que remonta a un doom denso, aunque debe verse como excepción del tema de esta columna. El cuarteto de Oxford, como buenos británicos, parecen querer desmarcarse de la rigidez estética del metal pero aprovechar bien los latigazos distorsionados, la batería pausada y las voces en coro constante de dos féminas que tienen todo el tiempo no para cantar sino para dejar en el aire un sombrío desencanto. El grupo es menos amigable con el oído, y ello lo aprecian quienes ven allí un ejercicio sonoro dirigido a públicos selectos que se alejan de todo aquello que huele a mainstream. Y es precisamente allí donde empieza a ubicarse el vest metal, un punto en el escalafón que es generalmente menospreciado porque allí se han ubicado tendencias denostadas: el numetal y el metalcore, seguidos de cerca por el deathcore y el djent.



Los datos no me los invento. Estos provienen de la investigación de Neilstein y Rosenberg, quienes se preguntaron por algo que en Colombia suena a vejación: la popularidad del metal.  El modelo del vest metal, ya lo decía, es amigable con el oído; escuche también a Darkest Era para que se lleve otro ejemplo de lo que dije sobre Castle, ahora con una voz masculina que toma algo del heavy metal y nos llena de nostalgia.

A esta muestra pueden añadirle también Hour of 13 y hasta a Electric Wizard. Me temo que también a Jess and The Ancient Ones y The Cosmic Dead. Con ánimo de exhaustividad diría que Electric Wizard se aleja de esta clasificación porque su doom/stoner tiene por lo menos 19 años de existencia y que The Cosmic Dead es más un viaje alucinógeno que una experiencia sonora. Bueno, y que debería escuchar mejor a Hour of 13 y los dos álbumes completos de Castle. Pero con qué tiempo si ya también tienen nuevo álbum Testament, Katatonia, My Dying Bride, Cryfemal, Shining, Ihsahn, Borknagar, Napalm Death, Marduk… y todo eso ahí en internet, recién pirateado, es decir gratuito. Cada uno dejando su impronta, pero ya no hay tiempo para todo ni para todos. Ahora, más que nunca, es necesario ser selectivo y tener un juicio musical mejor fundamentado. Y también dejar pasar cosas porque sabemos que no podemos abarcarlo todo; ahora es así.

No hay comentarios.: