lunes, julio 02, 2012

Desparpajada candidez cultural

Nótese que elijo una palabra menos fuerte que imbecilidad, ridícula, ramplona o franca deficiencia mental para no quedarnos en la simple y llana declaración de odio insensato –ya en Colombia hay suficiente–. Además, esto de la candidez lo tomo prestado de Lucas Ospina, quien lo usa para referirse a la crítica sin experiencia que se ha hecho cada vez más popular alrededor del arte sin recibir la menor atención y controversia.

Casos, extremos y desfachatados, se han visto recientemente alrededor del metal: el ya referido de la señora Virginia Mayer en ‘Kien&Ke’ (publicado en una entrada anterior en este mismo blog) y la reciente “entrevista” a ‘Dagon’ de Inquisition en Canal Capital luego de su presentación en Rock al Parque 2012. Si usted ha tenido la felicidad de pasar inadvertido por semejante atropello, ha llegado el momento de abrir los ojos y los oídos para padecerlo:



No quiero referirme a cada una de las metidas de pata, a la pena ajena que logra despertar el equipo de presentación, a la falta de información de los mismos. No; me niego. Aprovecho este hecho para destacar que no son casos aislados, que ya no existe la excusa de “eso es música extraña y ruidosa”, que se trata de música de jóvenes mechudos y satánicos. Paren este desparpajo, esta ramplonería, toda esta insensatez de una buena vez. Las excusas se acabaron. Trato de imaginarme esa misma situación ante un economista como Paul Krugman, ante el presidente Juan Manuel Santos o José Mujica (Uruguay). Vamos en orden: el equipo encargado de producción y editorial elegiría a gente formada; se tendría a personas capacitadas para desarrollar, ahora sí, la entrevista; esas personas (de no conocer al personaje) se hubiesen documentado sobre el tema particular a tratar y sobre su entrevistado para no desinformar, no quitar credibilidad al medio y no poner en juego su historial profesional; lo dicho en esa entrevista alcanzaría un nivel medianamente lógico y su desarrollo lograría su cometido: anunciar comportamientos del escenario económico mundial, la puesta en funcionamiento de una política en Colombia, su propuesta de la legalización de la venta de mariguana en Uruguay… Pero no. Acá, ya lo vimos, pasa todo lo contrario: no hay selección crítica por parte del medio y por ende no hay profesionales capacitados, no se desarrolla un solo tema y dudo que ellos tengan historial profesional. Así las cosas, todo a la caneca.

De una entrevista medianamente sensata, estoy seguro, podrían surgir otros tópicos interesantes; se podría haber creado, por fin, una imagen clara de los personajes y su propuesta musical. Pero no, esa candidez no deja ver nada; por el contrario, sigue haciendo nebulosas las temáticas y aumentando los estigmas: negro=mechudos=música loca=satanismo=no hay nada qué decir. “¿Qué le aportan sus letras a la humanidad? ¿Son hermanos?”; estas no son preguntas, son muestra de desconocimiento ramplón que puede ubicarse en el mismo nivel de Virginia Mayer cuando expresa “La música es una excusa para adorar a Satán.” ¡Por favor, dónde están los productores y los editores de estos medios! Esto es lo que precisamente ataca Vargas Llosa en su libro de ensayos ‘La civilización del espectáculo’: la creciente banalización de temas como el arte y la cultura, la supremacía del periodismo amarillista y la frivolidad política. Piensen ustedes si lo visto en Rock al Parque –por lo menos con Inquisition– y en ‘Kien&Ke’ –gracias a la Mayer— no es banalización, frivolidad y amarillismo.

Que no es Krisiun, joven, que es Inquisition. Y hay que agradecerle a Dagon la paciencia para rectificarle no solo una vez sino dos a quien lo torturaba con el micrófono. Que no, que ni es Krisiun ni son hermanos. Ah, y menos es “black metal moderno”, como también es imposible que Gorgoroth parara de tocar en vivo para actuar como “un ser sobrenatural” que se lleva “las almas del público jalándolas con sus manos y expulsándolas hacia el infierno”. Esto no solo es ramplón, raya con el atropello a la información, con la mentira, se convierte en periodismo descompuesto y nefasto. Muestra, finalmente, que no saben de qué están hablando y simplemente no deberían estar haciéndolo.

Ahora, seamos francos, nada va a cambiar; y además, ¿a quién le importa?

3 comentarios:

Camilo Arango Bedoya dijo...

Yo le vería la sensatez a la animadversión que producen ese par "presentadores". Física putería.

Juan Camilo Arboleda Alzate dijo...

Digamos que mi ánimo, no ajeno al tuyo, es que se abran un poco más los ojos sobre el tema. Ya va siendo hora de que se haga con seriedad y deje de tratarse de manera cándida y mentirosa este tópico de la música en los diversos, conservadores y poco informados medios colombianos.

Saludos,

Juan Camilo Arboleda

NIDHOGG dijo...

Para que nos decimos mentiras, el medio audiovisual en colombia, no busca mas que vender, como todo, solo hace parte de ese consumismo nefasto, que propone vender la imagen errada de las cosas, claramente el tipo es un modelito que no tiene idea de donde esta parado o de su profesión, por que como ahora la estética predomina fielmente sobre la capacidad, sin mencionar la tan llamada "rosca" que tristemente es lo que mueve a nuestro país, un país sin conciencia que se va al abismo por la falta de profesionalismo guiado de muchas caras bonitas, y mas triste aun es tener la consciencia de que no va a cambiar, por que esta falta de respeto pasara sin mas.