sábado, junio 09, 2012

Tocata para fugas, abstracciones y transfiguraciones

No se está haciendo mucho en Colombia por el metal. No, no se está haciendo mucho porque se está haciendo lo mismo. Pero llama la atención que sean los clásicos los que se están haciendo las preguntas de rigor: si esto ya lo hice, ¿para dónde voy ahora? Masacre, que no es poco cosa, ha pospuesto el lanzamiento de un nuevo álbum porque hace, se escucha y se cuestiona si realmente tiene algo más para decir. Y claro que lo tiene, pero ello no basta: hay que decirlo también de otra manera.

Reencarnación ha planteado esa cuestión desde tiempo atrás. “Busca tu luz sin apagar las demás” es una expresión usada constantemente por Víctor Raúl Jaramillo. Él, tan dado a la filosofía y a la poesía, nos ha enrostrado esa y otras frases porque sabe que hay un conformismo en el ambiente o un radicalismo visceral y destructor, poseedor (cree que posee) de la verdad, la única verdad, toda la verdad. Una suerte de dicotomía tan clásica como aburrida. Eso sí, se supone que eso poco importa si usted está en una búsqueda creativa y no siguiendo un pensamiento uniformado. Esto dijo en su álbum ‘Se puede vivir sin dios’: “Pensamos que este trabajo propone en definitiva lo que de alguna manera veníamos intentando con otras propuestas, válidas en su singularidad, aunque aún no comprendidas sino por algunos”.

Se refiere a incomprendidas porque no faltaron las críticas cuando Reencarnación publicó ‘Egipto’. Los epítetos sobran, pues sabemos ya qué fue lo que se dijo en su momento. Palabras más, palabras menos, una carga de ese mismo orden le llegó a Gaias Pendulum por hacer gótico en una ciudad que parece acostumbrada a la violencia: sonora, estética, lírica, social. Es que pensar diferente está mal visto, aunque sea desde una orientación que se dice abierta como el metal.

Quizá por ese lado está la respuesta a la molestia que produjo y producen aún Elkin Ramírez y Kraken. El grupo siguió otro “orden” y simplemente se le descalificó. Así las cosas, a buscar otros horizontes porque en Medellín no se puede. Y no se pudo aún, aunque han pasado más de 20 años del suceso de la Batalla de las Bandas. En ese tiempo existía un interés por validar la escasez: de instrumentos, de técnica, de espacios, de calidad; por ello Carbure no tuvo mayor reconocimiento, aunque estuviera haciendo new wave of british heavy metal en los años ochenta. Ahora, sí importó y marcó un hito un trabajo con tintes de pornomiseria, con pobre actuación y ficción abigarrada como ‘Rodrigo D. No futuro‘, la película de Víctor Gaviria. No le interesó el metal que se desarrolló en El Poblado y otros sectores al sur del Valle de Aburrá. Poco se habla de ello, pero es que la pobreza vende más.

Llama la atención que sean las bandas “clásicas” las que más se han hecho la pregunta “para dónde voy”. No sé si haya en ello una necesidad que los más nuevos no tienen porque prefieren ser fans y creer, en lugar de saber. Pensándolo bien, por ahí puede estar el rompimiento. Por ello no llama a extrañeza que Napalm Death, Mayhem y Motörhead se presten a compartir espacio con agrupaciones que tienen la etiqueta ‘indie’, que participen en espacios donde la base no es el metal; me refiero particularmente al festival Primavera Sound, donde el metal se ha convertido en el género salvación pues le ha permitido llenar de nuevo los escenarios españoles, a pesar de la recesión.

No dejarse llevar por un cierto conformismo ambiente es la consigna que puede resultar incómoda porque más fácil resulta tocar death metal como Masacre, black metal como Mayhem, thrash metal como Slayer, Overkill o Kreator, algo bien rápido como Napalm Death, algo más lento como los inicios de Paradise Lost o My Dying Bride.

Resulta paradójico que sean algunos grupos con historia los que decidan tomar cierta distancia de lo ya ha hecho, por ejemplo Celtic Frost, Sarcófago y Sepultura, mientras que los más nuevos (por lo menos lo que se ve en Medellín y hasta donde me alcanza la señal en Colombia) no se arriesgan a proponer un nuevo escenario que revitalice, como se atrevieron aquellos décadas atrás para romper con tanto convencionalismo en el rock.

¿Y ahora quiénes son los convencionales?

4 comentarios:

PABLOX dijo...

¿Qué es lo que se podría denominar como nuevo o innovador, en el metal, y quién define lo que esto significa; y, puede ser objeto de valoración?

yo opino que, como todo, es todo un proceso personal de hacer lo que se desea. Quien quiera hacer las cosas al 'viejo estilo', que lo haga (no suena mal); y quien quiera 'refrescar' la escena, también lo puede hacer (pues tampoco suena mal). Hay que apreciar las cosas como son, no pretendiendo que sean algo que uno espera que sean.

Aunque es cierto que la renovación es importante en una cultura, el progresismo, llevado a sus extremos, puede a veces olvidar elementos estructurales y esenciales en todo esto que llamamos metal; y que, creo yo, lo desnaturalizaría (más allá del proceso personal) y en última instancia terminaría siendo otra cosa.

Saludos.

Juan Camilo Arboleda Alzate dijo...

Qué tal, PabloX

En primer lugar, lo de poner lo "nuevo e innovador" en entredicho se me antoja un sofisma. Si a Iron Maiden o a Black Sabbath o a Judas Priest se les hubiera planteado lo mismo, estaríamos escuchando la misma música de los años 40, 50 ó 60. Y no es así. Se han dado cambios, cambios que han sido bien o mal recibidos, pero cambios al fin y al cabo.

La discusión sería eterna. Y en buena hora es así. Walter Gallie habla de conceptos esencialmente polémicos, y el metal entra allí; es decir, las discusiones sobre este tema son interminables, de allí que dificilmente lleguemos a acuerdos (entre todos nos volvemos validadores).

Comparto lo que expresa sobre las elecciones. De eso se trata. Solo que a mí me llama la atención lo generalización del conformismo ambiente, del pensamiento uniformado, del revivalismo exacerbado que expresa el metal colombiano.

Claro, son decisiones personales, pero no está mal hacer la observación, a ver si alguien más se plantea la duda. Considero que uno de los problemas de la música nacional es la falta de crítica, por ello hago los planteamientos.

Eso sí, no comparto lo de olvidar elementos esenciales o desnaturalizar. No creo en quintaesencias como no creo en dioses. Y mire usted, por ese lado lanza una contradicción: según se lee lo dicho por usted entre los párrafos dos y tres. Parece que ahí sí hay que limitar, pero ese limitar también es imposoble, dado el caracter personal de todo esto.

Saludos,
JCA

PABLOX dijo...

Lo de 'nuevo o innovador no quiero entrar a discutirlo por la ambigüedad de estos términos.

Entiendo lo que me plantea en la respuesta, pero tal vez malinterpreta lo que mencioné referente a lo de 'elementos estructurales y esenciales'. Esto no lo digo en el sentido de la 'petrificación' de la música como tal, o que se deban seguir unas bases incuestionables. Solamente intento expresar que hay ciertas características que hacen de las cosas lo que stas son; unos aspectos distintivos que les dan su particularidad; y que en caso de llevar un proceso como el de 'renovación' al extremo, se podrían llegar a 'degenerar', y por lo tanto, 'desnaturalizarse'. Respecto a lo de la 'limitación' no sería contradictorio con lo dicho anteriormente, pues no lo digo como que se deba guiar la música por unos caminos predeterminados, sino determinar bien los caminos propios.

Aprecio esta posibilidad de debate, y de plantear posiciones divergentes de las comunes, pues estas llevan a adquirir nuevos conceptos y/o entender puntos de vista; para uno replantearse cómo es la situación respecto al tema. Cosa que con pocas personas se puede hacer.

Buena noche.

Juan Camilo Arboleda Alzate dijo...

Vea usted, Pablo, no estamos tan distantes. Agradezco la aclaración.

Soy en cierta medida reacio al tema de los aspectos distintivos porque estos varían con cada escucha. Pero claro, sí que entiendo a lo que se refiere. Ya por lo menos nos queda la idea de la movilidad del metal, y ello, considero, es ya un avance.

Saludos,

JCA