lunes, marzo 12, 2012

Midiendo el sistema, preparando un nuevo hábitat


Hace semanas le preguntaba a Víctor Raúl Jaramillo (Reencarnación) uno de mis dilemas de investigación. Le interrogué: Víctor, ¿quiénes hacen el metal? El me dijo: Pues los metaleros, huevón. Mi pregunta no es tan estúpida o inocente como pareciera. El dilema, podrán verlo abajo, se refleja en lo más reciente de Anathema.

La canción Untouchable, Part 1, que da apertura al disco ‘Weather Systems’ (2012), es de las más alegres que le he conocido al grupo, y me gusta tanto como el mismísimo ‘Serenades’ (1993), tiempo en el que podíamos decir con la boca llena y mostrando los 32 dientes: Anathema es hecha por metaleros (y soltar un estentóreo y alargado: caaarajooo).

¿Entonces esto de ahora no es metal? Y sé que estoy "prevaricando", y provocando que las difusas fronteras del metal se sigan moviendo. Tengo suficientemente claro que esto se soluciona diciendo que Anathema no es metal ahora y que lo fue hasta discos atrás, hasta el ‘Alternative 4’, si nos ponemos radicales en el sentido que propone Baudrillard: volver a la raíz de las cosas; o quizá hasta el ‘Judgement’, si nos ponemos nostálgicos y le valemos una pieza magistral que rebosa tiempos y ritmos, ubicándonos así en el sentido de radical que propone Michel Maffesoli: volver a las causas, a luchar con el conformismo ambiente, dejar atrás los relatos de referencia.

Permítanme que insista con un par de elementos diferentes para apoyar mi idea. Si Paradise Lost se hubiera quedado con lo hecho por Napalm Death, Carcass y Morbid Angel, ¿no estaría más que repitiendo una fórmula? Como lo expresara Anders Fridén, de In Flames: ¿cuánto más extremo y pesado puedes llegar a ser? Claro, yo sé que estarán pensando, por ejemplo, en Hate Eternal y Arch Enemy, en cómo ellos llevaron esa dichosa ferocidad a otro nivel que no perdió en intensidad sonora. Pero pregunto yo: ¿esto se trata de velocidad, de agresividad, de no conformarse, de explorar, de no quedarse en la reducida y siempre desdeñable imitación?

De todas un poco, me respondo. De poner unas y quitar otras, pero luego alternarlas. Y habría que añadir más, por supuesto. Además, eso de ser “pesados” se entiende de varias formas. Pesado puede ser Cannibal Corpse por el blast beat y las letras; y pesado puede ser la agrupación femenina Rockbitch desde lo lírico y lo visual (salir semidesnudas en los conciertos les valió censuras en varios países); o puede serlo Sunn O))) desde la lentitud pero la densidad y extensión de sus temas, aunque tenga coros femeninos y sea tan espaciado como para alcanzar silencios.

Lo que quiero decir, para no seguir alargándome y ganando bostezos, es que unos optan por una línea y otros por otra. Así de simple y así de absurdo. Son búsquedas diferentes que en algún momento se unen, lo que es posible gracias a que en el metal, a diferencia de la medicina, los cánones no son tan claros: éstos se cruzan en la medida en que las expectativas son subjetivas y que tenemos una predisposición que se define a partir de experiencias personales.

Desde el sonido, el más reciente disco de Anathema no clasificaría en la categoría metal. También sé que eso no importa, y pensarán que es una justificación para poder hablar de un álbum que se sale de los cánones del metal. Pero en este punto me uno más a Maffesoli y a Erik Rutan (Hate Eternal) cuando se refiere al death metal, palabras que se aplican al metal en general: “Algunas personas tocan death metal simplemente porque aprecian la música más pesada, pero para mí es algo que viene de más adentro.”

Los elementos para definir el metal no son necesariamente claros. Otro caso lo encuentro en Ulver, en su disco ‘Kveldssanger’ (1996). Este, totalmente acústico, es considerado por muchos como parte del black metal, aunque no tenga ningún elemento sonoro que lo ubique como tal. Y eso me lleva de vuelta a Víctor Raúl Jaramillo.

La primera pregunta que le lancé, ya se los decía, no era inocente. Le dejé mi segundo interrogante: entonces, ¿para vos el ‘Egipto’ (1996) (un disco que se demoró 5 años en producir) es metal? La respuesta es obvia, si tenemos en cuenta lo que me dijo antes. Pero yo discrepo en cierta medida. En el metal se puede dejar de ser, algo que en esta práctica se tiene gran temor expresar (ser exmetalero, ya no ser más, finito).  Lo que dice Ulver es de largo claro y directo: “Ulver obviamente no es una banda black metal y no queremos ser estimados como una. Reconocemos la relación de la parte I y III de la trilogía (‘Bergtatt’ y ‘Nattens Madrigal’) con esta cultura, pero el estrés de estos esfuerzos fueron escritos como escalones en lugar de conclusiones, estamos orgullosos de nuestros instintos antiguos, pero desean comparar nuestra asociación con dicho género a la de la serpiente con Eva.” 

Lo dice Ulver: el ‘Kveldssanger’ no es un disco de black metal. Así las cosas, quizá el disco de ‘Weather Systems’ tampoco lo sea. Ellos, los integrantes de Ulver, han sido metaleros, y han dejado de serlo, lo que quiere decir que no necesariamente el metal lo hacen los metaleros y que se puede dejar de ser tal. Lo que me da pie para dar  ingreso a la que considero es una idea más provocadora: no todo lo que hacen los metaleros es metal.

Ya se los decía, definir en el metal es una tarea difícil porque los perímetros irregulares (Deleuze y Guattari) de esta práctica se valoran desde varios campos, no sólo desde lo musical. Quizá poco o nada importe saber si esto que hizo Anathema recientemente es metal o si nos ubica en un escenario diferente; puede verse incluso como una excusa mía para poder disfrutarlo y no sentir que se trata de un “placer culposo”, lo que me permitiría compartirlo sin pudor alguno.

Tal vez sea esa misma “falta de pudor” la que lleva a David Vincent (Morbid Angel) y a Erik Rutan (Hate Eternal)  a decir que una agrupación como Slipknot es la transición natural del death metal dado que tiene todos los elementos sonoros. Y vamos más allá: “Si escuchan su música, hay muchos elementos de death metal ahí”, dijo Ross Dolan, líder de Immolation, a Albert Mudrian en su libro ‘Eligiendo la muerte. La improbable historia del death metal & grindcore’.

Sé que para muchos la discusión es intrascendente porque cada uno ajusta su respuesta, pero a mí sí me importan tanto disfrutar como entender lo que sigo, así no me quedó en la falsa ideas de las cruces, el machismo, la adolescencia y el cada vez más revaluado “hazlo tu mismo”. Desde hace muchos años se han incorporado nuevos elementos y principios que seguro no concuerdan con esos que hicieran autoridad en los años 80 e inicios de los 90, pero no por ello dejan de existir y de ejercer presión sobre lo que conocemos como metal.

Nota: debido a que el material de la canción Untouchable, Part 1, no era el permitido y fue eliminado, lo cambio por el único lanzando realmente a la fecha: The Beginning and the End.