domingo, junio 27, 2010

Destila amargura

Destila amargura este país desde que lo hicieron. O desde que dijeron que es lo que es, aunque nadie sepa de fechas precisas (salvo el conveniente oficialismo). Va Colombia a cumplir un “bicentenario” que definitivamente existe, pero que debe tratarse en plural porque no se libró a partir de una batalla sino de muchas (sería necesario celebrar este mismo tema durante los 10 años que siguen). Asimismo, los buscadores de héroes enaltecen a un prócer pequeño (Bolívar) con ánimos revolucionarios que se me asemejan a los del presidente que va de salida, pero se ignora a quienes sí pelearon y quedaron con cicatrices que lo confirman, lo confirmaban. Pero bueno, eso es historia y a pocos les importa el papel de Sucre, de Santander, de los hombres que acompañaron sus travesías.

No a todo el mundo le vale cinco este país o sus historias y sus desamparos. Esas mismas historias, o unas muy similares, se han vivido durante siglos en distintos lugares del mundo, y hay quienes se han interesado por ellas. No las asumen con una actitud lacrimosa o de queja, están distantes de eso. Es quizá un instinto, vaya usted a saber alojado dónde, que lleva al ser humano a sentirse seducido por algo de la maldad, apoyado también en cierta vocación destructiva en determinadas circunstancias, como propone Vargas Llosa.

Estas reflexiones se me vienen a la cabeza cuando entre tanto tema encuentro una destacada intención en el metal: narrar la tragedia. Pero no me vaya a malinterpretar con generalizaciones porque es una obviedad decir que no todo el metal es así, que no todo el metal es tal o cual. Digo tragedia por la bondad que tiene esa palabra para reunir distintas sensaciones, desde lo teatral, desde la violencia, desde lo misterioso, desde lo personal. Y allí pueden entrar entonces varios, de no ser todos, los subgéneros del metal.

Históricamente, el metal ha dado prelación al tema de la beligerancia, a la devastación del hombre, tanto física como humana (la muerte en general, mas no es el único tema que lo alimenta, insisto). Por ejemplo, Neurosis Inc., que desde Bogotá (Colombia) interpreta la canción ‘Verdún 1916’ y nos hace un fresco de lo sucedido en esa batalla que dejó miles de muertos y millones de heridos entre soldados alemanes y franceses durante la Primera Guerra Mundial; Sepultura, banda brasileña que en sus primeros discos le cantó a las demencia misma del hombre y su poder de autodestrucción por medio de canciones como ‘Troops of Doom’, ‘War for Territory’ ‘Refuse/Resist’, ‘Arise’; Slayer, un hito norteamericano que entre tantas canciones tiene a ‘Angel of Death’, la cual narra algunas de las acciones perpetradas por el médico nazi Josef Mangele, y nos ubica en la barbarie del campo de concentración de Auschwitz (Alemania) durante la Segunda Guerra Mundial:

“Surgery, with no anesthesia / Fell the knife pierce you intensely / Inferior, no use to mankind / Strapped down screaming out to die”.

Desde Medellín están las bandas No Raza, Athanator y Masacre, por mencionar solo tres. Y acudo a la tercera de estas: por medio de sus letras, la banda logra explorar el conflicto social que a lo largo del último medio siglo ha padecido Colombia. Su lírica se ubica desde la pena, desde el golpe acaecido, para documentar la memoria del dolor de la realidad colombiana y expresar su clara y franca mirada del entorno que le correspondió en suerte:

“Éxodo campesino en tierra de vándalos / Aún recuerdo verlos morir / hay miedo al llegar la noche / El amanecer de un nuevo día trae / (y acá la voz sube tono y se convierte en un grito de zozobra) silencio, miedo, angustias”.

En medio de un constante proceso funerario, la agrupación de death metal nos lleva por el proceso de degradación de la vida, a la sangre que se pierde, y nos transmite de esa forma el dolor de las personas.

Dentro del tema de interés de esta entrada están también Kreator (Alemania), Marduk (Suecia) y Yaotl Mictlan (desde México), entre tantas bandas más que se encargan de mostrarnos que guerras, muertes, hambre y dolor, la tragedia en general que propongo acá, se presentan en otras regiones del globo, por eso a ello le cantan, en ello se inspiran, sobre ello narran. Pocas cosas son tan generales en el mundo como la vida, y como la muerte.

Adenda: el tema es extenso, lo sé. Acá solo dejo un fragmento, una enunciación de lo que vengo investigando. Seguro más adelante estaré comentando más al respecto.