domingo, marzo 21, 2010

Mientras danzan las sombras

Que en el video aparezcan mujeres como símbolo se me antoja lo más cliché. Pero ello me gusta, de hecho, porque acá se revierte el juego que se le tiende a denotar: la forjadora de vida, la sumisa, el sexo ardoroso, la lascivia impetuosa. Qué va. En Day and Then the Shade la mujer es una y representa múltiples caras, todas en estado de descomposición.

Esa costumbre de estar tomando a la mujer como objeto sexual, explícito, puede dejar en alto más de un faro, despertar alegrías de fácil deducción y enrojecer a los mismos Edipo y Friné. Ese fragor lo aprecio ya con cierta sospecha porque en los videos musicales y las películas (y en el porno sí que sobra) nos entregan el mismo producto con distinto empaque: el deseo carnal envuelto en piernas desnudas, torsos opulentos (tienen que ser opulentos) y unos labios húmedos, fresquitos.

En este video es fácil dejarse llevar por la belleza ocre de la fotografía; también por la mujer (o bueno, las mujeres) egregia que encarna una esperanza que surge desde un capullo, desde un árbol frondoso, de una laguna calma, de un otoño que parece tender a la primavera. Como comienzo clásico, el video avanza sin premuras, enseñando rostros y tomándose el tiempo para mostrarlas al natural, nacientes, como conociendo el terreno, y sobretodo sintiéndolo. Sin embargo, recién empiezan a palparlo, ya sabe usted a dónde llevará todo, sabrá que esos desenfoques ocasionales son muestra de que no todo marcha bien.

Estando cerca del primer minuto empieza el malestar (llega con el coro). A partir de allí todo es un retroceso que se marca con las cadencias de la música, guiadas notoriamente por el bajo y la batería, además de la voz imperturbable de Renkse (y así transmite su estado de desasosiego). El cielo oscurece, los rostros se ocultan, regresan a la tierra y comienzan a desandar sus pasos, a regresar de donde vinieron. Las imágenes se convierten entonces en la muestra de que no florece nada, de que la mujer no está acá para la vida ni para convertirse en libido. Llega entonces el paisaje enrarecido que se amalgama con apariciones esporádicas, de súbito sangrantes, de repente la esquizofrenia posee los cuerpos, expelen ira y locura, los gusanos nacen de un cuerpo prometedor, brota la inminente decadencia: tanto, que surge petróleo (¿o sangre?), y ya sabemos de las batallas desatadas por éste (o lo que dejan las batallas).

¿Y entonces hacía dónde va el video? La pregunta será válida si proviene de alguien que no sabe qué es Katatonia (para los que no lo sepan, hablo de la agrupación sueca). La historia se queda en el lugar donde empezó, y de donde no se le debió ocurrir siquiera considerar una salida (claro, eso siempre lo supo Lasse Hoile, el director del video), pero es la humanidad impulsiva. Es que pregúntese, cómo iba a surgir al final un espacio primaveral sabiendo que vivimos muriendo. Eso nos lo ha dicho Katatonia desde 1991 a través de sus 8 álbumes, serie de EP´s y singles.

Day and Then the Shade hace parte de su más reciente disco ‘Night Is the New Day’, título que termina por confirmar lo que ya dije.

Les recomiendo de una vez The Longest Year, el video más reciente de la banda, cuyo tema proviene de este mismo álbum. Un video con más ocres, rojos y negros, como para seguir con la tónica.