domingo, abril 26, 2009

Nargaroth en Medellín

Esta es solo una parte del registro fotográfico logrado por Melodías en Acero durante la presentación de la banda alemana en Medellín.

Nargaroth estuvo en la capital de Antioquia (también arrivó a Cali y Bogotá) en el Teatro Matacandelas, donde ofreció un concierto de alrededor de una hora que estalló con la canción Black metal ist krieg.

La agrupación de black metal originaria de Sajonia compartió tarima con las bandas locales Dominion, Vitam et Mortem y Manitú.

Espere la reseña completa de este concierto del 25 de abril en Medellín.

miércoles, abril 22, 2009

Fligth 666

El 21 de abril de 2009 fue presentada públicamente en el mundo la película Fligth 666. Realizada por Sean Dunn (conocido por su documental Metal: A Headbanger's Journey), este largometraje expone la primera parte de la gira de la banda inglesa Iron Maiden.

Esta producción de 112 minutos goza de un tratamiento similar al expuesto en los trabajos independientes realizados por Dunn: 
Metal: A Headbanger's Journey y Global Metal. Así como lo hizo entonces, esta película (que es más un documental) rescata el sentido emocional de los fans, lo mezcla con un ritmo que se hace cambiante de país en país y logra el éxtasis con la energía de la banda en el escenario. Y bueno, lo interesantes préambulos con entrevistas y detrás de cámaras con los integrantes de Iron Maiden.  

Este es el trailer de Fligth 666:

sábado, abril 11, 2009

El rey de los widgets

La banda nórdica Mortiis ha publicado un nuevo widget en línea. Este se ha denominado como el "King of all widgets", dado que incluye videos, música, blogs e imágenes desde los distintos puntos de vista de esta agrupación electrónica.

Acá lo comparto entonces:

MortiisQuantcast

lunes, abril 06, 2009

El curso y el desvío

Podrán tildarme de hereje, de profano o de falto de cervezas porque honestamente no me gusta Kiss y porque Iron Maiden tampoco fue muy trascendente para mí; ni siquiera fue un modelo musical como iniciado, hace casi 15 años.

Ver cómo esas grandes agrupaciones se han interesado por pisar estas tierras (mercado aún virgen para ellos), desde hace unos días me puso a cuestionarme. Es que ese fenómeno tan descomunal que se está viviendo en Bogotá, por el ser el epicentro de esta republiqueta que gira alrededor de la Casa de Nari y de su patrón, nacido en Antioquia la firme y el dueño de la tierrita El Ubérrimo, no puede dejarse pasar sólo con aplausos.

Son tantos (y nótese que antes no se tenía nada) los conciertos que ahora tiene esa ciudad que no han pasado quince días del anterior, cuando ya está arriba la tarima para el siguiente. Y ello no es malo
per se, pero hay que tener presente que no todo el público consumidor de metal tiene el poder adquisitivo para estar comprando las entradas, sin ignorar los pasajes y la estadía de quienes no vivimos allí, de manera tan continua.

He escuchado ya varias quejas de quienes asisten a los eventos porque están viendo que sus billeteras ni las de sus padres soportan la siempre bien recibida visita de todas estas bandas internacionales. País que, alguien les dijo, no era habitado por personas de taparrabos ni de retrógrados, aunque el señor David Murcia se encargó de mostrarnos de qué estamos hechos también, y en el que se podían realizar interesantes eventos.

No son simples celos, pero veo necesario que alguien le diga a estos grandes mercaderes que piensen, que sean estratégicos, que hay que considerar que si bien hay un gran número de “rockeros” en el país, no todos están logrado acumular los suficientes ahorros porque no se ha terminado un concierto cuando ya se le está haciendo fuerza a la publicidad y se están encareciendo más las boletas para el segundo, el tercero, el cuarto.

Anoto dos cosas más: hay que observar cómo
no se están llenando los eventos de bandas tan reconocidas, a sabiendas de que son muchos los seguidores en Colombia. Allí está el tema monetario porque el dinero está escaseando (más ahora que todos hablando de la dichosa recesión económica), y ello ya es un importante indicio. Y ahora la contraparte: ¿Por qué se ve una numerosa asistencia entonces en un concierto como el de Iron Maiden, lo que seguramente se repetirá con Kiss?

Quiero ser abierto y claro, (y creo que ello influyó para que en mis inicios estuviera más cerca Deicide y Entombed que las renombradas y siempre respetadas): porque son bandas tan abiertas, tan bien mercadeadas, con estructuras tan digeribles y con tanta trayectoria que las escucha (o la conoce por lo menos y asiste con euforia) “hasta el hijo del vecino”, también seguidor de Atari, de Madonna y de Lenny Kravitz.

Insisto, esto no tiene nada de malo, en absoluto, pero es importante que se tenga presente si lo que se busca es que a los conciertos asista el mayor número de personas; y si entre esos están aquellos que llevan años esperando para verlos en vivo, pues creo que esto lo hace mejor. Sin embargo, para algunos ese segundo punto será eso, secundario. Infortunadamente.