domingo, abril 02, 2017

5 razones por las que 2017 viene mejorando (aunque no deben tomarse demasiados riesgos para considerar esto preciso o cierto)

1. La primera ha de considerarse una de las más importantes. En este caso es solo una cita que sigue haciendo justicia a la lógica que le da algo de orden a todo esto: “Todo lo cognoscible está ya conocido. San Agustín afirma: las verdades se encuentran en el corazón del hombre: el sabio no hace más que descubrirlas, iluminado, eso sí, por la presencia del Dios vivo. Y Rimbaud: el poeta es apenas un camino para la voz de lo eterno. Y Parménides: es la Diosa quien habla. Y Lacan: el sujeto es hablado. Todo conocimiento está podrido desde su raíz, porque sólo conocemos los términos de nuestro conocimiento, y no las cosas que esos términos designan. ¿Qué importa entonces que Aristóteles diga, luciferino, que A es A, si no es más que A, y además ya lo sabíamos?” Antonio Caballero, Sin remedio.

2. El punto anterior podrá ser obviado solo si ha pasado juiciosa revista a la discografía de Death Dies. Preferiblemente si lo ha hecho entre el día 21 de febrero de 2017 hasta el presente.



El trabajo más reciente de la banda, ‘Legione’, fue lanzado en 2015. Lo anterior hace pertinente recalcar, aunque resultará obvio, que no se está haciendo alusión a producciones propias de 2017 sino a la digresión dedicada a aquellas agrupaciones que han cautivado por orientaciones no necesariamente emocionales o cargadas de ideología juvenil y retardataria. Mejor dicho, es otra producción que bien podría considerarse próxima a los presupuestos de Evol y a lo que Alejandro Gaviria denomina el “agnosticismo sosegado”. Es decir, es un grupo que, a mi modo de ver, hace a un lado los influjos de la superstición y la superchería. Para ser más directo: “La superstición seguirá existiendo por muchos años. La gran mayoría de los hombres continuará agradeciéndole a un Dios inexistente cada amanecer, despidiendo a sus muertos como si partieran para un largo viaje, atribuyéndoles a las divinidades los caprichos del destino”.

3. Ignoro cómo carajos pude pasar por alto Opera IX. Y nótese que, como Evol, es una banda italiana. No soy muy seguidor de todos sus discos, pero lo que hacen en ‘The Black Opera: Symphoniae Mysteriorum in Laudem Tenebrarum’ (2000) es tan simple como delirante, tan sosegado como caótico en un nivel bastante interno. Se hace en el 2000, momento en el que estos sonidos se van alejando cada vez más del insulto plano, de la blasfemia infantil, del impulso vulgar.



4. Traigo ahora algo quizá obvio para la fecha: Sargeist. Luego de verlos en vivo me he quedado con un par de palabras resonando en los oídos y en la garganta. Es un grupo que se basa en una aparente estridencia, y ello no es un insulto. El repaso por su discografía puede hacer surgir una aparente contradicción. Aparente porque ese repiqueteo sonoro puede generar confusión. Para la muestra, ‘Satanic Black Devotion’ (2003).



La confusión puede aparecer pronto. El riesgo, si es usted alguien que gusta de hacer conexiones oportunistas, es quedarse en la idea de la estridencia como idea, como sentido de vida. La razón tarda en llegar, pero seguro lo hace. Basta con verlos ahora en vivo repudiando actos de violencia, la solemnidad del espectáculo, la claridad del sonido, el discurrir casi alejado de toda pasión. Para unos será simple estratagema, pero ello expone también una distancia ante el dogma y la susodicha superstición. ¿Por qué suele creerse entonces todo lo contrario? Para Alejandro Gaviria, “Tal vez las prioridades coyunturales de los medios masivos de comunicación siempre van a llevar a lo mismo, a privilegiar el escándalo y a menospreciar las explicaciones más sosegadas”. Quizá esa forma de los medios masivos se ha afincado en nuestras mentes y en eso que hemos dado en llamar sociedad.

5. “Y tal vez sea por culpa de esa Verdad absoluta y completamente abstracta que caracteriza a las matemáticas por lo que tanta gente sigue viéndolas como algo árido y desapasionado y a sus practicantes como cebollinos asociales”, escribió David Foster Wallace. Quizá no sea solo culpa de las verdades absolutas sino también de los absolutistas pseudo poseedores de la verdad. Aunque para reglas, la excepción. En 2017 estará en Colombia Anathema; el 7 de agosto, para ser más precisos. Y llegarán estrenando álbum: ‘The Optimist’ (2017). Dado que hace rato se distanció del metal, a la banda se le tilda de todo. Lo único cierto es que sigue haciendo buena música, una que ahora lanza una suerte de ironía que debe ser comprendida en su conjunto y por ello, quizá, hasta se la juegan por tocar el nombre de la agrupación misma con un elemento conceptual: ana_thema, deconstruyendo así esa especie de contradicción semántica entre el anatema (como actitud ideológica transgresora) y lo optimista (que no necesita explicación alguna). Como se dijo en la primera cita: “Todo conocimiento está podrido desde su raíz, porque sólo conocemos los términos de nuestro conocimiento”. El conocimiento, esa idea que teníamos de Anathema, sigue cambiando para evitar estancarse, para evitar podrirse de raíz.


domingo, marzo 26, 2017

Una digresión a 2017

Estaba tan interesado por encontrar nuevos sonidos que no he hecho más que perder el tiempo esperando. Es muy pronto, lo sé, para tener avances importantes que hagan posible escribir mes a mes sobre lo que ha venido saliendo este año.

He estado a la expectativa, se los puedo asegurar. Pero quiero ser honesto con ustedes, este último mes he repetido y repetido y repetido y repetido... algunos temas y álbumes que me remontan a momentos de placeres acá indescriptibles.

¿Conocieron a Evol? Intento buscar una agrupación que se le parezca y no la encuentro. Si saben de alguna, les agradezco dejen el comentario en este blog o en Facebook.


Perdón por la elección del video, pero es lo que hay.

Esta maldita canción de arriba es simplemente un ritual, en encuentro con el estoicismo, un hundirse en pensamientos liberadores, nada pasionales. Es una entrega, es un arrojarse a los momentos trascendentales de la vida (cada uno a la suya) y saberse solo, aislado, dispuesto a partir. Esos 5 minutos de música me permiten adentrarme en una suerte de vacío en el que no hay dolor, no hay cargas; no hay felicidad tampoco, es un estado simplemente anhedónico. Es estar y no.

Caso semejante se presenta con Ancient y su ‘Dem Glemte Riket’ (1999). Me descubro leyendo siempre ‘A sangre fría’, novela de Truman Capote. Ese disco de Ancient fue básicamente la banda sonora durante toda la lectura: cuando asesinan la familia, suena "Trolltar"; cuando apresan a los dos asesinos, está “Nattens Skjønnhet”; pasado el suplicio y los cuelgan, aparece entre las sombras algo de calma con “Paa Evig Vandring”; y en el final, cuando Capote los visita en sus tumbas, ingresan con una calma inesperada los sonidos de "Fjellets Hemmelighet" y “Algol”. Esa novela y el disco de Ancient parecían hechos a la medida, aunque no fue más que un azar el que me los puso en el tiempo y el mismo lugar.

Recuerdo así con especial interés a Evol y a Ancient, dos bandas que marcan no solo un gusto sonoro sino que terminan definiendo una experiencia de vida. Y nótese que no hablo de conciertos, de parches, de nada más que estar con la música. De estar con la música y poder identificar momentos.

¿A este man por qué le dio por devolverse si estábamos en 2017? Es muy sencillo: haciendo la tarea me encontré con bandas como Iron Reagan:



También con Warbringer:



Y hasta me di la oportunidad de conocer a Mantar:



No pretendo engañarlos. Para esta entrega fue difícil encontrar un hilo porque en general lo que veía era una gran decepción, no sentía que esa música me brindara algo cercano a una experiencia. Lo que más se ha aproximado por ahora está lo que ya dije en la entrega anterior y lo que ahora está haciendo Nergal, aunque muchos lo desecharán de entrada porque está más cerca del blues y el rock and roll que del metal, pero a quién le importa.

Hay que prestarle atención a Me and That Man. Y les recomiendo revisitar a Evol y a Ancient. Yo los estoy disfrutando en este momento de lóbrega necedad.




Adenda del 29 de marzo de 2017
Escuchando mi lista de Deezer me encontré con la canción "As the Wolves Howl Again", de Enthroned. Como podrán notar, hay elementos que hacen reminiscencia a Evol. No doy más detalles porque es absolutamente obvio. Y recordé: obvio, por eso la seleccioné.


martes, febrero 21, 2017

2017 (hasta ahora)

2017 llegó para decirle a 2016: ¿Crees que eso es un mal año? Siéntate y mira.

No van 60 días de 2017 y todo parece seguir saliendo a las mil maravillas, si realmente consideras que la felicidad está en perder un par de uñas de manera accidental. ¿Han sentido ese dolor? No se compara con la muerte, tampoco con una amputación. Vaguedades.

Dicen que 2016 fue un año caótico, que murieron muchos artistas conocidos, gente de peso. Yo hice el ejercicio de comparar los muertos (¡vaya fruición la mía!) en el metal entre 2015 y 2016 y adivinen. Obvio, ya se imaginan la respuesta por ese vicio mío de darle vueltas a todo y acá sigo dilatando… 2015 se lleva el récord. 2015: 236 muertos; 2016: 231. En 2017 van 18. Básicamente una muerte cada 3 días. ¿Entonces a qué viene el pesimismo, Camilo? No es ningún pesimismo, son las cifras.

Otro rasgo que se puede medir y que resulta interesante es comparar la cantidad de producciones que salen cada año. Alguna vez hablé acá de lo bueno que fue el año 1996 para la música, no importa el género. En Medellín, en Colombia, en el mundo entero no solo se generaron buenos productos sino que se generaron productos de gran calidad y que aún hoy siguen en la memoria. El recuento lo hice en su momento en la entrada “Nuevos malestares, viejos malestares”.

Un dato más: "solo" 56 muertos relacionados con el metal en 1996 (cifras de http://www.metal-archives.com/). Sigo...

¿Qué nos dejó 2016 en términos musicales a ver si de una vez y por todas dejamos de hablar de muertos? ‘Where Shadows Forever Reign’ de Dark Funeral; disco que ya reseñé acá, así que sigamos. El ‘Magma’ de Gojira, muy bien (veo que han prestado atención); y `The Fall of Hearts’, Katatonia. ¿Qué decir de estos dos? El primero mejor que el segundo; el segundo fue un poco repetitivo, carente de fuerza o de sorpresa.

Alcest produjo ‘Kodama’, un disco que escuché muy poco. Un poco la sensación vivida con Katatonia.



Thy Catafalque. No recuerdo si ya lo mencioné por acá. Creo que no. Ahhhhhh… fue un simple posteo en Facebook. ‘Meta’ fue el álbum de este proyecto solista de Hungría (ahora ubicado Reino Unido). Experimental, tocando fibras, llegando a lugares dolorosos y otros lugares comunes pero necesarios. De una profunda capacidad de concentración, de ponerte a soñar un poco y que en medio de los pensamientos te vayás perdiendo. Algo así me llevó a sentir. No, no me puse existencial ni nostálgico. La programación no es un añadido porque tiene una jodida carga que me recordó buenos momentos de Burzum con una producción como Hliðskjálf (1999). Escuchen este ‘Meta’ y luego vayan hacia atrás, si es que les queda tiempo.



Claro que les va a quedar tiempo porque no tendrán que escuchar (es solo una recomendación, frescos) a la mimesis tardía, una suerte de meme con vida propia, un mix de Anorexia Nervosa y Septic Flesh: Fleshgod Apocalypse con ‘King’. ¿Qué les dijera? Permítanme en este punto una cita, una cita breve pero que aclara. Es de un señor llamado Alessandro Baricco (prometo no aburrirlos). Esto dice el señor Baricco:
Si uno conoce la ‘Novena’ de Beethoven, el 'Don Juan' de Mozart le parecerá que, en efecto, está lleno de ecos románticos. Pero en 1787 el espectador real de 'Don Juan' no había escuchado nunca a Beethoven, y ni siquiera se le pasaba por la cabeza alguien como Chopin: es plausible que el 'Don Juan' le pareciera únicamente algo insólito, bonito para ser escuchado, y punto.
¿Es claro, no? Pongámoslo así: acérquese a ‘King’ para conocer una mezcla de música sinfónica aderezada con death metal; deje que su oído se acerque a la técnica y se sobrecoja cuando en el ir y venir de acordes bajos sienta que le llega un aire romántico, unos pianos clásicos y aristocráticos. Hágalo. Pero… si ya conoció obras magnas como ‘The Great Mass’ de Septic Flesh y ‘New Obscurantis Order’ de Anorexia Nervosa, tómese su tiempo para continuar con Thy Catafalque o cualquier otro, pues no se encuentra más que ante otro Mozart o Chopin. Y dése por bien servido porque conoció directamente a “nuestros Beethoven” (¡¿ven que Baricco era necesario?!)




Se me está alargando esta entrada. Déjenme cerrar con otro caso y los llevo donde precisamente quería llevarlos. Así las cosas, serán 3 pasos los necesarios para cerrar.

Paso 1
2016 nos dejó también, entre tantos otros que acá no alcanzaré a nombrar, un nuevo disco de Borknagar. Este ‘Winter Thrice’ tiene algo especial que provoca tenerlo presente: la participación continua en el disco de 2 vocalistas tan buenos como fundamentales para el sonido de este grupo como ICS Vortex y Vintersorg; además, como si fuera poco, contó con la participación en 2 temas de: Athera (Chrome Division) y … sí señores: Kristoffer Rygg (aka Garm, la memorable voz de Ulver).

Vean ustedes otro Beethoven acompañado de un John Cage e Igor Stravinsky.



Paso 2
Se acababa 2016 y en alguna medida el asunto se compuso. El 2 de diciembre llegó Bethlehem con un álbum homónimo para decirnos que lo que vivimos con su disco ‘Dictius Te Necare’ (sí señores, de 1996) tenía una continuación. Pero no se trata de una mala segunda parte o de una repetición. Es como si ese álbum no hubiera logrado contener todo lo que podía y fue necesario esperar 20 años para comprenderlo. La respuesta: ‘Bethlehem’ en el crepúsculo de 2016. Simplemente un disco delirante. Un disco propio para esta época. Un disco para cerrar ese jodido año con una sonrisa malévola que apenas se marca en la comisura de los labios.



Paso 3 (y final)
2017. Comienzo de un nuevo año con algunas expectativas. El grupo: Emptiness. Si conocían los discos ‘Oblivion’ (2007), ‘Error’ (2012) y ‘Nothing but the Whole’ (2014), sabían que podían llegar sorpresas, y que esas sorpresas serían buenas. El asunto se nos quedó a medio camino. No decepciona ni mucho menos, pero las expectativas eran altas porque así lo dejaban entrever canciones como Meat Heart y Your Skin Won´t Hide You.

¿El disco completo? ¿Como decirlo y no pasar por grosero o inconsciente?



A riesgo de sonar reiterativo: ‘Not for Music’ de Emptiness en un gran álbum lleno de atmósferas entre retorcidas y agobiantes. Los tiempos lentos le dan a la música un sonido potente sin necesidad alguna de estridencias. Es un disco que abre el 2017 con altas expectativas y que pone a los discos venideros un rasero bastante alto. Eso sí, el disco en sí no mostró la fuerza que parecía iba a contener en su totalidad, pero cuenta con unos temas que abren las fronteras del género, que le cargan de una vitalidad insospechada en ese rumbo.

Por lo pronto, cito a Emptiness:
Crush this boring starving time
In naming days with insults
Helping the seconds to trap the minutes
Allow time to finish itself

domingo, enero 29, 2017

Kraken

(...) intercambian una mirada prolongada por la que desfila una infinidad de mensajes, de relatos, de emociones; del pasado, del presente y, ya, del pasado condicional (el peor de todos, el tiempo de los pesares)
Laurent Binet

El tiempo nos va llegando a todos. Pero no como en las novelas, donde las cosas se pueden anticipar y se pueden mover de acá para allá. La vida es menos precisa, como la medicina y como un iniciado seguidor de Jakobson o Barthes. El 29 de enero de 2017 muchos se expresaron al respecto con mucha certeza, pero sigo con mis dudas por lo sucedido el sábado 23 de marzo de 1985. Queda un vacío; el dolor propio de toda ruptura.

Odio las listas. Creo que ya lo había dicho. A esta más que odiarla le tengo cierto respeto. El odio y el respeto no suelen ir en una misma línea, pero esto no es una novela ni un cuento ni nada que se le parezca. Recordando las palabras de Estados Alterados en ‘El velo’ (brillantemente interpretada por Tenebrarum): “frialdad es la palabra que jamás pensé”. Eso me parece que sentí, pero como cualidad de lo frío, no de indiferencia o falta de interés.
Imagen tomada de www.metal-archives.com
No nos vamos a poner trascendentales. A todos nos llega el momento y la imagen de arriba indica que a alguien más le llegó. Una pena.

A Elkin Ramírez difícilmente se le identificó como portavoz del metal hecho en Medellín. “Que les regalaron la Batalla de las Bandas”, dijeron unos; “que eso no es metal”, vociferaban otros. “Eso tan bonito es para niñas o para las clases altas de Medellín”, más o menos dijo un adversario resentido al calor de una cerveza en una acera de la ciudad un viernes a eso de las 9 de la noche en una fecha que poco o nada importa. “Clap clap”, aplaudió su amigo borracho y luego se echó un largo trago de cerveza.

Grabar en esa época en Medellín “fue un reto”, nos dijo Elkin vía telefónica en 2006 cuando lo entrevistamos para tratar de reconstruir la historia del metal en la ciudad. “Fue un acto de valor habernos metido en un estudio convencional y poder sacar un álbum de heavy metal… era un gran riesgo (…) Y desafortunadamente teníamos muchas cosas en contra pero no nos faltaba ni el compromiso ni las ganas a pesar de las dificultades”. ¿Cosas en contra y dificultades? Seguro la historia ya la conocen.



R.I.P. Elkin Ramírez. Gracias por todo, y disculpa lo malo.

domingo, noviembre 27, 2016

Bárbaros, truenos y una posverdad de gran calado

En su pequeña escala, el microcosmos del vino [podría decirse el metal] describe la llegada, a nivel planetario, de una praxis que, salvando las distancias, parece (he dicho parece) disipar el sentido, la profundidad, la complejidad, la riqueza original, la nobleza, incluso hasta la historia.
Alessandro Baricco

Estamos agotados. La frase anterior es rotundamente falsa. Bueno, es medianamente falsa porque solo yo estoy cansado y mal haría en hablar en un plural que nada denota. Esta última frase es más precisa pero menos contundente ahora. Solo yo me siento cansado, pero es posible que así se sientan algunos de ustedes con respecto a lo vivido en este 2016.

Se acaba este año, ya casi, y empezarán a surgir los balances. Este no será un gran balance porque no pretende exhaustividad pero sí ubicar en una tediosa realidad. ¿Vieron ya cuál es la palabra del año? El Diccionario Oxford ha propuesto un neologismo que cae muy bien a este poco comprensible y malogrado año: post-truth o posverdad, híbrido ambiguo (como tooooooodo este 2016) que “denota circunstancias en que los hechos objetivos influyen menos en la formación de la opinión pública, que los llamamientos a la emoción y a la creencia personal”.

Qué buena palabra. Habla de la incapacidad de abarcar el mundo y de darle cierto sentido a una serie de hechos que son de público y tedioso conocimiento:
  • Gana el Brexit en el Reino Unido
  • Gana Donald Trump la presidencia de los Estados Unidos
  • Gana el no del referendo en Colombia
  • Gana Daniel Samper Ospina al obtener más reproducciones en YouTube que cualquier de foro de ética periodística difundido en la misma plataforma
Señoras y señores, y el asunto no mejora necesariamente cuando me encuentro cada uno de los videos que ahora hace Varg Vikernes (Burzum) desde la cochera, el patio, el estudio, el carro, el bosque o donde sea. Que no se entienda mal: los veo y procuro comprenderlo, aunque no siempre logro acercarme a sus ideas; sus videos, sus historias, están brindando la posibilidad de conocer una serie de puntos sobre el metal en Noruega que se aleja del romanticismo y oscurantismo con que nos acercamos a finales del siglo pasado y comienzos de este, y eso puede ser oportuno. Pero no deja de verse con cierto sentido de “barbaridad”, de “cómo es posible que esté en esas”, de “¿qué le pasó a este man?”. En definitiva: hay una cierta degradación en Vikernes, y con sus historias una suerte de saqueo al metal. Sin embargo, ello no es negativo pero dejémoslo para más tarde y miremos más bárbaros.



Unos de los que más pueden molestarme ahora son los youtubers, pues atrás han ido quedando (sin desaparecer) los blogueros de variada estirpe con pésima ortografía y los radialistas juveniles que mezclan ideas + música + pura candidez + pereza mental. Injusto o no, era claro que en esta explosión de información el metal no se iba a salvar. Ha llegado el momento de la posverdad a las historias alrededor de la música y los youtubers no iban a dejar pasar semejante oportunidad. Uno que suele tomar información de internet y mezclarle fotos y llegar a una cantidad abismal de usuarios y saquear las arcas de la historia con nuevos y rebuscados mitos es este:



El sujeto en cuestión llega a más de 570 mil usuarios con sus cándidas, emotivas y hasta truculentas historias. Lo que llama la atención es por qué. La respuesta no la tengo, pero sí puede comprenderse desde la siguiente cita, que tomo del columnista y profesor de la Universidad Eafit Jorge Giraldo:
Una de las frustraciones de los practicantes de los estudios sociales en Colombia es la precariedad de nuestra influencia sobre la opinión pública. La contradicción entre el saber establecido y las conclusiones de las investigaciones es habitual, enorme y muy persistente. Hay muchas explicaciones posibles para esa brecha, una de las cuales es la creencia ya rebatida (creo en Popper) de que ciencia es la ciencia natural o solo ella. Un físico que dice estupideces –como Hawking sobre Dios– goza de más credibilidad que un sociólogo que explica la xenofobia en Europa.
La racionalización está a la baja. No se trata de narcisismo intelectual; es un hecho. Para la muestra: suban 4 párrafos y lean nuevamente la enumeración de acontecimientos que enmarcan este texto. ¿No tienen en sus cabezas la certera sensación de que esas canciones que escuchaban hace más de 15 años poseen cierta condición que ahora es difícil apreciar? A mi me pasa cuando escucho, por ejemplo, esto de Dimmu Borgir:



O esto de Silencer:



Una pregunta justa a estas alturas sería: ¿qué tiene que ver acá la racionalización? Otro académico y autor y ahora ministro, Alejandro Gaviria, nos puede ayudar:
Creo íntimamente que la acción y la reflexión deben ir de la mano, que la toma de decisiones en todos los ámbitos requiere una reflexión permanente e informada sobre las posibilidades y dificultades del cambio social (...)
Trataré de llegar ya al punto para que nos comprendamos: la música anteriormente gozaba de un tiempo, unos espacios y unos formatos. Todos han cambiado y con ellos la forma en que comprendemos el asunto. Para acceder al 'For All Tid', o ponga el título que sea de su agrado, era necesario dedicarle un tiempo de escucha para llegar la conclusión: me gusta o no; después había que pagar por el disco (o por lo menos el CD o casete en que se iba a copiar), si se concluía que realmente ameritaba conservarlo; conservarlo, sí señores, requería de un espacio junto a los demás de la colección. Es decir, y si se quiere sin saberlo, usted y yo racionalizábamos la consecución de un demo, LP, EP, CD, etecé. Esto generaba llegar a una conclusión, la cual era probada en sus pequeñas e inhóspitas dimensiones.

Lo mismo se identificaba desde la producción: ¿compro esta o esa guitarra, ese o ese amplificador con esa o esa pedalera? ¿Y dónde se graba este disco, con quién? Partíamos desde unos pequeños datos que derivaban en decisiones. Esto no quiere decir que científicamente un disco era mejor que otro o que un efecto de una pedalera era científicamente mejor que otra. Pero los bárbaros de ahora simplemente hacen lo siguiente: veo, escucho; me gusta; descargo; este efecto y este también, por si acaso; ¿distorsión?, no sea primitivo, bájese esta app.

La verdad de antes y la verdad de ahora se pueden basar en emociones, salvo que la segunda no se apoya necesariamente en una realidad puesto que es simulacro, se “siente”. La segunda, la de ahora, tiene tanto de creencia como la anterior y ello es increíble ante la gran posibilidad de acceder a la información que tenemos hoy, lo que nos pone a vivir en una suerte de constante conspiración porque ahora hasta el bobo del pueblo (la genial categoría es de Umberto Eco) puede publicar y mentir y engañar, aunque no sea su propósito. Lo importante ahora radica en que el consumidor sepa distinguir la verdad de una mentira, pues ya hemos visto todos los que suelen caer ante una sencilla publicación en ‘Actualidad Panamericana’ o por una cuenta falsa de Twitter.

No todo es malo. Y acá regreso a Vikernes para cerrar: el mundo nunca ha sido en negro y blanco, nuestra realidad es más compleja que la simple apuesta de víctimas vs. victimarios. En medio ese antagonismo se ubica una amplia y compleja zona gris que amerita un principio fundamental que ahora cobra aún mayor valor: la duda. Si algo está haciendo Vikernes, y otros bárbaros en la actualidad, es generando dudas sobre eso que alguna vez se consideró verdad desde la historia del metal. Que hay más información y menos calidad en los contenidos, es una obviedad; que la expansión de la música la ha llevado a recónditas exploraciones y oídos y eso ha reducido su carácter hermético y hasta su misticismo, por supuesto; qué muchas más personas saben ahora qué es eso del metal... Sí, así es. Y nada podemos hacer.

Tantas ideas sobre lo que era Noruega y sus integrantes “true” para encontrar ahora una opinión que controvierte todo eso. ¿Que hay que creerle todo lo que diga ahora este señor Varg Vikernes? Claro que no. Como difícil resulta creerle a Emmanuel sobre sus videos acerca de la historia de agrupaciones o personajes del metal. Como tampoco habría que creer más en la versión frenética sobre la Batalla de las Bandas, pues si lo ponemos en perspectiva es imposible dejar de pensar que también lo que hubo fue una defensa de la violencia mediante la violencia: los pobres contra los ricos, los buenos contra los malos, los menos favorecidos de la periferia contra los pudientes del centro. Y eso sí que modifica el curso de la historia.

¿Vale la pena comprender lo que están generando estos bárbaros y la incidencia que tiene en eso que creímos? Claro que sí. Lo que se necesita es demasiada paciencia. Como bien lo expresa Alessandro Baricco:
Me gustaría estudiar los saqueos no tanto para explicar cómo han ocurrido y qué se puede hacer para retirarse de pie, sino para llegar a leer dentro de ellos el modo de pensar de los bárbaros.